RV1909

누가복음 2장

Reina-Valera 1909

1

Y ACONTECIÓ en aquellos días que salió edicto de parte de Augusto César, que toda la tierra fuese empadronada.

2

Este empadronamiento primero fué hecho siendo Cirenio gobernador de la Siria.

3

E iban todos para ser empadronados, cada uno á su ciudad.

4

Y subió José de Galilea, de la ciudad de Nazaret, á Judea, á la ciudad de David, que se llama Bethlehem, por cuanto era de la casa y familia de David;

5

Para ser empadronado con María su mujer, desposada con él, la cual estaba en cinta.

6

Y aconteció que estando ellos allí, se cumplieron los días en que ella había de parir.

7

Y parió á su hijo primogénito, y le envolvió en pañales, y acostóle en un pesebre, porque no había lugar para ellos en el mesón.

8

Y había pastores en la misma tierra, que velaban y guardaban las vigilias de la noche sobre su ganado.

9

Y he aquí el ángel del Señor vino sobre ellos, y la claridad de Dios los cercó de resplandor; y tuvieron gran temor.

10

Mas el ángel les dijo: No temáis; porque he aquí os doy nuevas de gran gozo, que será para todo el pueblo:

11

Que os ha nacido hoy, en la ciudad de David, un Salvador, que es CRISTO el Señor.

12

Y esto os [será] por señal: hallaréis al niño envuelto en pañales, echado en un pesebre.

13

Y repentinamente fué con el ángel una multitud de los ejércitos celestiales, que alababan á Dios, y decían:

14

Gloria en las alturas á Dios, y en la tierra paz, buena voluntad para con los hombres.

15

Y aconteció que como los ángeles se fueron de ellos al cielo, los pastores dijeron los unos á los otros: Pasemos pues hasta Bethlehem, y veamos esto que ha sucedido, que el Señor nos ha manifestado.

16

Y vinieron apriesa, y hallaron á María, y á José, y al niño acostado en el pesebre.

17

Y viéndolo, hicieron notorio lo que les había sido dicho del niño.

18

Y todos los que oyeron, se maravillaron de lo que los pastores les decían.

19

Mas María guardaba todas estas cosas, confiriéndolas en su corazón.

20

Y se volvieron los pastores glorificando y alabando á Dios de todas las cosas que habían oído y visto, como les había sido dicho.

21

Y pasados los ocho días para circuncidar al niño, llamaron su nombre JESÚS; el cual [le] fué puesto por el ángel antes que él fuese concebido en el vientre.

22

Y como se cumplieron los días de la purificación de ella, conforme á la ley de Moisés, le trajeron á Jerusalem para presentarle al Señor,

23

(Como está escrito en la ley del Señor: Todo varón que abriere la matriz, será llamado santo al Señor),

24

Y para dar la ofrenda, conforme á lo que está dicho en la ley del Señor: un par de tórtolas, ó dos palominos.

25

Y he aquí, había un hombre en Jerusalem, llamado Simeón, y este hombre, justo y pío, esperaba la consolación de Israel: y el Espíritu Santo era sobre él.

26

Y había recibido respuesta del Espíritu Santo, que no vería la muerte antes que viese al Cristo del Señor.

27

Y vino por Espíritu al templo. Y cuando metieron al niño Jesús sus padres en el templo, para hacer por él conforme á la costumbre de la ley,

28

Entonces él le tomó en sus brazos, y bendijo á Dios, y dijo:

29

Ahora despides, Señor, á tu siervo, conforme á tu palabra, en paz;

30

Porque han visto mis ojos tu salvación,

31

La cual has aparejado en presencia de todos los pueblos;

32

Luz para ser revelada á los Gentiles, y la gloria de tu pueblo Israel.

33

Y José y su madre estaban maravillados de las cosas que se decían de él.

34

Y los bendijo Simeón, y dijo á su madre María: He aquí, éste es puesto para caída y para levantamiento de muchos en Israel; y para señal á la que será contradicho;

35

Y una espada traspasará tu alma de ti misma, para que sean manifestados los pensamientos de muchos corazones.

36

Estaba también [allí] Ana, profetisa, hija de Phanuel, de la tribu de Aser; la cual había venido en grande edad, y había vivido con su marido siete años desde su virginidad;

37

Y era viuda de hasta ochenta y cuatro años, que no se apartaba del templo, sirviendo de noche y de día con ayunos y oraciones.

38

Y ésta, sobreviniendo en la misma hora, juntamente confesaba al Señor, y hablaba de él á todos los que esperaban la redención en Jerusalem.

39

Mas como cumplieron todas las cosas según la ley del Señor, se volvieron á Galilea, á su ciudad de Nazaret.

40

Y el niño crecía, y fortalecíase, y se henchía de sabiduría; y la gracia de Dios era sobre él.

41

E iban sus padres todos los años á Jerusalem en la fiesta de la Pascua.

42

Y cuando fué de doce años, subieron ellos á Jerusalem conforme á la costumbre del día de la fiesta.

43

Y acabados los días, volviendo ellos, se quedó el niño Jesús en Jerusalem, sin saberlo José y su madre.

44

Y pensando que estaba en la compañía, anduvieron camino de un día; y le buscaban entre los parientes y entre los conocidos:

45

Mas como no le hallasen, volvieron á Jerusalem buscándole.

46

Y aconteció, que tres días después le hallaron en el templo, sentado en medio de los doctores, oyéndoles y preguntándoles.

47

Y todos los que le oían, se pasmaban de su entendimiento y de sus respuestas.

48

Y cuando le vieron, se maravillaron; y díjole su madre: Hijo, ¿por qué nos has hecho así? He aquí, tu padre y yo te hemos buscado con dolor.

49

Entonces él les dice: ¿Qué hay? ¿por qué me buscabais? ¿No sabíais que en los negocios de mi Padre me conviene estar?

50

Mas ellos no entendieron las palabras que les habló.

51

Y descendió con ellos, y vino á Nazaret, y estaba sujeto á ellos. Y su madre guardaba todas estas cosas en su corazón.

52

Y Jesús crecía en sabiduría, y en edad, y en gracia para con Dios y los hombres.

Casiodoro de Reina, Cipriano de Valera; 1909 revision · 본문 출처: Reina-Valera 1909
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